Creemos en el talento

 

Profesionales orientados a la satisfacción y solución de procesos que involucren la Gestión de Talento Humano, con una visión integral, ágil, dinámica y responsable.

“La innovación es lo que distingue a un líder de un seguidor.” (Steve Jobs)

 

Pasa, queremos ayudarte.

El desafío del primer empleo

 

Terminamos el colegio, etapa dura y feliz, como pocas. Nuestro nivel de energía y optimismo se encuentra a tope, nos llevamos al mundo por delante. Elegimos la carrera de nuestros sueños, la que nos heredan los padres o la profesión que consideramos conveniente para los momentos que se viven. Idealizamos nuestro futuro y todo parece ir de maravillas, hasta que empezamos a golpear puertas en busca del tan anhelado primer empleo.

 En Paraguay, al igual que en gran parte de Latinoamérica, la ecuación es la siguiente:

 Trabajar = Pagar educación universitaria

 Revisamos los anuncios que se destacan en todos los medios disponibles: digitales, redes sociales, diarios impresos, radio, televisión; recurrimos a vecinos, amigos, contactos, bolsas de empleo de universidades, municipios o gobernaciones; alguien que pueda comentarnos de alguna vacancia, hasta que por fin damos con una. Usemos como ejemplo la siguiente:

¡SE BUSCA!
Estudiante de los primeros años en carreras universitarias para tareas administrativas
De entre 18 y 20 años de edad
Movilidad propia
Tiempo completo (horario de oficina 8.00 a 18.00)
Excluyente: Experiencia anterior en el cargo (2 años)

Analicemos la publicación.
Ya cumplimos mayoría de edad, somos estudiantes universitarios, disponemos de movilidad pero no contamos con disponibilidad de horario ya que estamos iniciando la vida universitaria y en el mejor de los casos el horario de ingreso nos marca 18:00. Nos falta un detalle: experiencia anterior en el cargo.

Definitivamente no contamos con el principal requisito. La pregunta: ¿qué hacer?, ¿cómo conseguimos trabajo si no tenemos experiencia?
No hay nada mejor, para evitar este tipo de inconvenientes, que iniciar nuestra vida laboral en etapa escolar, ¿cómo?, a través de programas de pasantías. Muchas empresas cuentan con programas de pasantías para estudiantes secundarios, uno puede aplicarlo en media jornada o jornadas completas durante las vacaciones. Se desarrollan actividades leves pero con un alto contenido educativo hablando en términos laborales. Ayuda a que el joven desarrolle habilidades que en el futuro le serán de gran utilidad. Fomenta la responsabilidad, confianza y mejora la autoestima, nos sentimos útiles y valorados. 

Pero, ¿qué ocurre si no tuvimos la posibilidad de realizar este tipo de actividades con anterioridad?
Primero, definamos qué tipo de trabajo estamos buscando, el horario, si deseamos entrar en contacto con el cliente, si preferimos estar en oficina, salón de ventas o calle.

Luego redactemos un CV basado en nuestras habilidades y aspectos positivos. Deben notarse nuestros pasatiempos, voluntariados, servicios de caridad, siempre que estos generen valor agregado. Citar los idiomas y el nivel que manejamos en cada uno de ellos, anexar una buena foto y lo tenemos casi listo.
Antes de imprimir y/o enviar, verificar la ortografía.
Solo queda empezar a distribuir nuestros datos.

Finalmente, conseguimos una entrevista y antes de ir a ella debemos tomarnos el tiempo de realizar una buena investigación sobre la organización que decidió llamarnos. Responder preguntas como: ¿Cuál es la historia de la empresa? ¿Cómo nació? ¿Cuántos años lleva en el mercado? ¿Cuáles son sus principales rubros?, entre otras. Contar con esta información es sumamente importante ya que denota nuestro interés hacia la empresa y genera muy buena impresión. Nos ayuda a sentirnos más seguros y con mayores posibilidades de responder consultas.

¿Qué valoran las empresas de personas sin experiencias laborales?
Flexibilidad, dinamismo, predisposición para el aprendizaje, compromiso con los objetivos, entusiasmo para hacer carrera profesional dentro de ella, creatividad e innovación.

Si tenés algunas de estas aptitudes, no dudes en mencionarla a la hora de la entrevista.

Seguir estas recomendaciones te generaría más opciones de conseguir tu primer empleo, lo dejamos en tus manos.

“No encuentro trabajo, estoy en Informconf”

Una de las mayores trabas para conseguir empleo en los últimos años es poseer una cuenta activa impaga que figure en registros comerciales, convirtiéndose en cruz de muchos postulantes. Qué hacer para no llegar al indeseado antecedente.

Tanto los que buscan trabajo como los empleadores, ven frustradas sus intenciones de contratar a una persona con buen perfil por este hecho. Analicemos el punto desde dos ópticas.

Postulante: ¿Cómo voy a pagar mis deudas si nadie quiere darme trabajo por eso?

Cuestionamiento más que valido y lógico, puesto que al no tener empleo, no generamos ingresos ni accedemos a créditos que nos permitan honrar los compromisos. ¿Es acaso un abuso?

Empresas: ¿Cómo voy a dar empleo a una persona con tantas cuentas? ¿Es confiable? ¿Cómo estoy seguro de que no va a atentar contra el patrimonio? ¿Se va a concentrar en el trabajo o en las deudas?

Este hecho no solo representa la falta de pago de una cuenta, para las empresas va mucho más allá. Cuando hablamos de pagos periódicos hablamos de una conducta que será tomada como referencia para determinar el grado de responsabilidad, sin importar cuales sean las circunstancias. Cada deuda representa una situación problemática y el monto siempre va ligado al grado de complejidad. La ecuación es sencilla, más deudas se traducen en más problemas y lo que buscan las organizaciones es reducirlos. Por lo que prefieren contratar a personas que en teoría estén menos involucradas en ellos.

Aunque parezca exagerada, esa es la línea de pensamiento en organizaciones tradicionales.

Entra a tallar aquí nuestra responsabilidad de compra, aquella capacidad de no sobre endeudarnos, de no adquirir lo que no sea estrictamente necesario. Aunque siendo sinceros, la “tentación” por tener eso que siempre quisimos, hoy está más latente que nunca. Créditos blandos, flexibilidad de pago, tarjetas de créditos, promociones, etc. En un mundo abiertamente expuesto al consumismo somos fácilmente impresionados por los teléfonos de última generación, viajes a un país exótico, vestir con la mejor marca y probablemente todo aquello que refleje algo de estilo. Es lo más comprensible, no es sencillo detenernos a pensar y evaluar en ese momento mágico en el que accedemos por primera vez al material por el que perdimos horas de sueño.

Ahora, muchas veces nos encontramos en aprietos. Quizá algún ser querido no la esté pasando bien, necesita nuestra ayuda. Accedemos con los ojos cerrados al imperioso pedido, firmamos y ya somos “codeudores”, en muchos casos dueños de cuentas en el nombre pero no en el recurso.

Son infinitas las situaciones que nos llevan a asumir un compromiso, en largas y cómodas cuotas diría el mejor de los vendedores. Pero pongamos la pelota al piso, ¿estamos preparados para asumirla? ¿Contamos con un contrato laboral que nos permita pagar la deuda sin salir de nuestro presupuesto? ¿Es necesaria la compra?

Queramos o no, uno de los indicadores por el que somos pre juzgado en la sociedad es nuestro nivel de endeudamiento, capacidad de adquisición de bienes, materiales que poseemos.

Qué hacer cuando ya estamos metidos en el fango. Lo importante en este caso es intentar que la burbuja (deuda) deje de crecer, planteemos refinanciamientos, dejemos de adquirir aquello que no es necesario, ajustemos los cinturones y por sobre todo prioricemos limpiar nuestro nombre.

Es un buen momento para iniciar un plan de gastos, hagamos una decisión consciente de en qué serán invertidos nuestros ingresos, rígido en su inicio para lograr el equilibrio nuevamente para luego convertirse en flexible, recordemos que la vida tiene sus imprevistos. La acción, ataquemos en primer lugar las cuentas pequeñas estas nos van a dar un respiro, detengamos el crecimiento de los intereses de las más grandes. Pagar todas de una vez sería una utopía.

Conozcamos algunas de las acciones que podemos tomar, tanto personas como empresas. En la actualidad el profesional de búsqueda y selección de personal no solo juzga a la persona por su condición de “endeudada” sino que evalúa el motivo de la adquisición de la misma y determina la contratación o no del postulante. Ya que en muchos casos prevalecen las aptitudes de la persona, experiencia y otros aspectos antes que el motivo de la deuda.

En caso de no obtener respuestas en una empresa no dejemos de golpear puertas, pidamos ayuda. Si tenemos condiciones de emprender acompañados de alguna profesión, asumamos esa responsabilidad y experimentemos todas las alternativas que nos generen respuestas.

Reflexionemos siempre sobre las decisiones que tomemos con respecto a nuestras finanzas. No hay nada mejor que la libertad financiera y la posibilidad laboral sin ataduras.

¿Estás preparado para despedir a una persona?


En tiempos en que la situación económica y comercial no avizora un horizonte de optimismo, son necesarias medidas que nos permitan sobrellevar el momento.

En la empresa empiezan a correr rumores de “reestructuración, recortes, reorganización, despidos” o como se quiera llamar. Son fundamentales estos movimientos para que toda una estructura se sostenga.

El primer paso luego de ser aprobado el recorte es la elección de las personas que quedarán cesadas en sus funciones. Se evalúan varios puntos: antigüedad, experiencia, conocimiento, nivel de formación, cargo, productividad, entre otros elementos.

Los nombres ya están, ahora elegimos a la persona que comunicará la ingrata noticia. Normalmente, la responsabilidad recae en la dirección del departamento de Recursos Humanos, la gerencia o jefatura inmediata en ese orden.

Pero, ¿cómo transmitimos el mensaje? Algunos optan por enviar una notificación por escrito (práctica recurrente en la vieja escuela de administración) y están los “valientes” que prefieren el cara a cara. Sea cual sea la metodología, uno debe tener en cuenta ciertos aspectos.

Independientemente de si esta persona refleja niveles de productividad inferiores a los estándares, si su desvinculación se da por justa o injusta causa, no olvidemos lo que mencionamos al principio: son personas y como tales están llenas de historias, está en juego su amor incondicional a la institución y una familia que depende de su esfuerzo para llevar una vida digna.

Por estas y otras razones, tomemos en serio el cómo despedir. Recordemos que un despido inesperado trae consigo un montón de emociones negativas.

El trabajo constituye mucho más que remuneración económica, tiene una representación simbólica muy significativa para las personas.

Encarna la certeza de asegurar la satisfacción de necesidades básicas, hace posible el hecho de valerse de sí mismo y también configura una fuente de obtención de reconocimiento y status social.

No podemos dejar de mencionar la capacidad de adaptación a este nuevo cambio: empleado – desempleado. Y es probablemente aquí donde nos estanquemos.

Partiendo de estos elementos, ¿qué debemos hacer? Enfoquemos siempre los aspectos positivos de la persona, preparemos el clima, contengamos en caso de ser necesario, motivemos con preguntas bien elaboradas la autocrítica. Que sean ellos los que evalúen su gestión y asimilen sus equivocaciones en caso de que existan.

Ayudemos a reflexionar, respetemos las emociones, y finalmente, abriguemos esperanzas de un mejor futuro para ellos.